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Terra
La Coctelera

DECLARACIÓN DE AMOR

No tienes banda ancha ni identificación de llamada. Aunque mi alcance exterior supere los 300 metros y utilice las veinte melodías polifónicas...¿de qué me sirve la agenda para 500 contactos si sólo quiero hablar contigo?. Más tú, pones la batería en espera hasta 50 horas, bloqueas el teclado y, si quisieras, podrías hablarme con el manos libres; ni tan siquiera haría falta que tocases ese algo material que compraste en las rebajas..

Me quejo porque yo contraté más megas y sólo me das lo estándar.

Tengo en trámite un pago aplazado, en eso quedamos cuando contratamos una fórmula personal. Es verdad que no produce intereses y que puedo cancelar en cualquier momento. Pero, caramba, qué era aquello de la gratuidad en concesión y mantenimiento, dónde lo del goce de todas las ventajas porque represento ser para ti muy especial..., y aquello de las facilidades de crédito y la garantía de devolución....

Creo que voy a consultar la disponibilidad en mi punto de venta, a ver si logro encontrar a alguien con el cargador original, que venga con batería y capacidad de encenderse, me llegue sin daños físicos apreciables y con todas sus piezas. A ver si lo consigo en el menor plazo posible, porque no puedo vivir sin ti.

Firmaré los talones de venta y conservaré la copia como justificante, no para posibles cambios, sino para comprobaciones posteriores...

PARA, NO CORRAS TANTO...

Es lo que necesito y quizás necesitamos casi todos. Me lo digo y me lo digo.

El vídeo es de esos curiosos que hacen con arena sobre vidrio y la música, puede gustar o no, va de acuerdo con lo que expresan las imágenes. Veo interesante la unión música e imagen, la una potencia a la otra.

CÍRCULO DE PROTECCIÓN

Escribir un post es apenas un ejercicio de pequeña soberbia; saberse leída por algunos fieles hace creer que lo que se escribe vale algo;  y es así, vale para uno mismo.

Hacía tiempo que no sentía esta tolerancia para conmigo, tan reacia a considerarme, pero ya es hora. Tengo el propósito de serenarme y recobrar el espacio, los tiempos, el calor de la palabra y el cariño de los míos. Cuando se mira hacia los lados y no se reconoce a quien camina a nuestro lado, creo se siente la necesidad de volver a casa a guarecerse, a buscar lo que no nos violenta y nos saluda con las palabras queridas de siempre: "aquí el reloj, en su sitio de toda la vida; en esta cajita guardas los teléfonos imperdibles; voy a preparar un bizcocho rico hecho de aceite y no de mantequilla; quizás duerma un poco más, total, no hay prisa; esa planta, qué bonita se está poniendo; dame un beso que ya estoy aquí..." Y entonces se cae en la cuenta del correr de los momentos sin vivir, siempre corriendo; sin mirar, siempre metido en los pensamientos; sin hablar, sólo escuchando el murmullo interior; sin sentir, siempre con el corazón a piñón fijo.

Como cuando se ve envejecido a alguien que hace mucho que no veías y parece que la vida, de golpe lo dejó así, igual que si le hubiera caído un maleficio, le hubieran echado mal de ojo y le hicieran participar de su vejez y la de otros cuantos más. Y se piensa que no es posible que suceda eso, que la gente envejezca sin que nos hayamos enterado del cómo y el porqué. También así, sin aviso previo, sin un boletín de noticias que nos advierta de ello, un día, el día que nos vemos fugazmente en el cristal de un escaparate, vemos a un extraño que vagamente nos recuerda a nosotros y entonces, sólo entonces, la mirada se hace lenta, nos paramos y premeditadamente nos descubrimos mirándonos. - Joder, qué vieja estoy - , o, -¡vaya!, me veo guapa -. El asunto está en que nos vemos.

Es un aprender a amarse de nuevo, quererse recobrar en los gestos de siempre o desear inventarse en otros diferentes para que, dentro de un tiempo, sean otra vez los de siempre, los nuestros.

Voy a reconsiderar mi prisa, si ahora merece la pena llegar a alguna parte o puedo dejar los mapas guardados en la estantería familiar de los viajes. No deseo ir a ninguna parte que no sea recobrarme y darme un círculo de protección. A ver, si tranquilamente, me vuelvo a querer.

(fotografía mía)

LA HERENCIA

Tengo una extraña herencia que dejarte,

una herencia inquietante, bella y rica,

una contradictoria herencia oscura,

molesta, que atosiga, cansa y no ha de abandonarte nunca.


Se pegará a ti como una mosca a una tela de araña.

Te absorberá como una arena movediza.

Se adueñará de ti, no tú de ella.

Te succionará como una planta carnívora.


También te hará feliz.

Llenará tus largas horas solitarias

de tal forma que hagas de tu soledad una compañía,

querida y anhelada, nunca enemiga.


Gracias a mi herencia serás más dichosa que la mayoría de la gente

y a ratos, muchas veces, más desgraciada también.

porque tu sensibilidad será como una flor

frágil e inmarchitable, en medio del desierto.


Abrirás tus pétalos al sol

y serás la más bella del oasis.

O los encerrarás bajo una dura corteza,

negruzca y puntiaguda al exterior.


Intrincado e inexplicable jeroglífico

será para ti comprender a algunos seres

y, para algunos seres,

tú resultarás un inexplicable e intrincado jeroglífico.


Tu corazón rebosará amor por todos lados,

como un pino herido rezumando resina por los cortes,

como un dorado panal llorando miel en gruesas gotas,

pero pocos, lo sabrán recoger.


Yo quisiera no tener que dejarte esta herencia

porque, aunque la sé bella cual ninguna,

también la sé molesta, y constante, y para siempre

y el poseerla es gozo y es sufrimiento intenso.


Yo quisiera enterrarla para que nunca la encontraras

y quizá entonces fueras más común a la masa,

menos feliz y menos desdichada.

Menos frágil y menos dura.


Y quizá entonces el ocaso no te haría llorar,

ni te enternecerías tontamente ante un perro,

ni sufrirías acervamente con el sufrimiento ajeno,

que ni te va, ni te viene,

ni chocarías, insensata, una y otra vez, con los demás.

Ni serías tan dura, tan dura e inmisericorde contigo misma.

Ni tendrías la mente constelada de estrellas,

ni los dormidos ojos soñando en horizontes,

ni andariegos los pies por blancas nebulosas,

ni el corazón, cantando, como un pájaro preso.


Pero no me das tiempo, no esperas mi cesión,

e impaciente arrebatas la herencia de mis manos,

y de mis ojos,

y de mi corazón.


En ti me veo, lejana e insondable,

feliz y desdichada,

incomprendida e incomprensible,

como una flor, desértica y hermosa,

envuelta en una oscura y punzante corteza.


(Poema escrito por mi madre, Concha Carmona Tapioles, dedicado a mí cuando yo tenía 19 años) (Fotografía hecha por mí en Aranjuez. 2005)

A pesar del pudor que me da publicarlo lo hago para simbolizar la espesura de rasgos comunes, porque me dio envidia el artículo de Magaterrenal y porque quiero que os enteréis de cómo es mi madre.

DIBUJO PRECIOSO

En un segundo, el cruce de miradas puede decir casi todo lo que somos. No hay premeditación, no da tiempo a esconderse detrás de alguna técnica aprendida y uno se puede sentir descubierto hasta en sus pensamientos. Antes de que se produzca,  creemos dominar la naturaleza de nuestra expresión, contemplamos y probamos a seducir con la intención, mantenemos una conversación muda, sentimos nostalgia por no conocer de qué se ríe aquella pareja, inventamos cualquier estado de cosas desgraciadas al ver unas ojeras marcadas en un rostro joven...

Me dije - ¡ vaya, un morenito con ojos azules! -. La actitud intensa de concentración le daba, por demás, un aire interesante; era un desconocido pero su mirada se había cruzado con la mía y estaba fascinada: un oscuro movimiento de cejas, cierto abandono en la boca y una postura antigua de flojera cual si no supiera lo bello que era.

Al entrar en el vagón, la casualidad eligió para mí un asiento vacío frente a él y, despojada de cualquier manifestación que me delatara, me senté dispuesta a participar de un festín visual. La literatura está hecha para definir estos momentos: la vida como espectáculo.

Mi atención no se filtraba con nada; con media hora por delante de viaje no necesitaba especular, ni buscar un método que me facilitara observar con naturalidad aquellos ojos. Me volví trazadora, dibujé sus facciones línea a línea, estudié los ángulos y las inclinaciones, escribí este artículo ya en ese momento, admiré la concreción de los rasgos, la condensación de hermosura en tan pocos centímetros cuadrados.

Y fue el muchacho quien hizo innecesaria una separación dolorosa, marcó en el móvil y dejó ver una mano excesivamente pequeña, sin fuerza. Los labios se apretaron haciendo desaparecer en un filo pálido el valor estético, los ojos, aquellos magníficos ojos azules, ya no eran modelo de guapura, las exquisitas cejas, graciosas y expresivas perdieron inteligencia y yo empecé a distraerme y a pensar en las estaciones que habíamos pasado.

La fugacidad de las cosas, qué es el placer y qué lo desagradable, cómo ciega la hermosura,  por qué se queda suspendida la vida de unos ojos azules, a qué se debe que una realidad cambie tan rápidamente, cuáles son los conceptos que nos hacen despedirnos de algo sin haberlo conocido tan siquiera...; pero esto es tema que merece otros momentos más lúcidos; hoy, todavía, sigo sintiendo esos ojos sobre los míos.

REQUIEM POR UNA MOSCA

Alguna vez me han dicho o he utilizado aquello de entretenerse con el vuelo de una mosca. Hoy me ha sucedido. Y es que cualquier motivo puede servir para entretener y atarear mano y sensibilidad. Aunque esta segunda es más rápida y llega sin avisar, mientras que, la primera hay que doblegarla para hacerla dócil a lo que dicta la otra. Así que, lo que al final sobresale, es lo sensible.

Con qué urgencia puja por salir, por apuntar exigencia; las manos revuelven en bolsos y papeles a la búsqueda de algún material que permita plasmar eso que bulle: es Melpómene quien tiende su influencia y no termina de brillar hasta que la inteligencia sirve  a la belleza.  Cuando ese mundo cerrado se ve saciado, aunque sea momentáneamente, el proceso creativo queda en suspenso, comprimido en la perfección de esos momentos intensos y hasta sagrados.

Me gusta pensar que la existencia de una persona se mide por parámetros ajenos a la economía y cercanos a los hechos en que la vida se vuelve una aparición, algo excepcional que roza el sentimiento, la conciencia. Es en esas situaciones cuando aprecio la realidad subrayada, un estado sumamente perfecto y armónico que se deshace al ser pensado, tal es su fragilidad. Después, el existir, se torna irreal.

El bombeo de lo creativo es asombroso, regresa sin ser llamado, devotamente, con la querencia y el desasosiego de algo imprescindible. Aguarda sin prisa en cosas apenas importantes, como el vuelo de una mosca. Algo fugaz puede servir, incluso un silencio o un resto de luz. En el fluir  que va de lo real a lo irreal , y viceversa, la vida se vive dos veces.

El rescate de la persona después de la disolución que provoca el proceso artístico es un movimiento hacia las leyes de la gravedad: otra vez más los objetos, el comer, el frío y el calor, el dormir, el ver lo inservible, lo necesario. Aunque la naturaleza de la sensibilidad ejerza un atractivo y un vértigo a quedarse desnudo, no debemos olvidar lo que conlleva de seducción hacia el abismo, que no es otro, que la pérdida del instinto de supervivencia, desaparecer en lo profundo del aliento creador.

Parir engendros es lo propio,  puesto que son hijos de las entrañas.

Hoy vi caer fulminada una mosca desde el techo del intercambiador de Moncloa, delante de mí, iba volando en el más estricto sentido de la palabra, quedó muerta a mis pies para siempre y sentí su despojo y su pequeña materia con reverencia. Me hizo participar de estos pensamientos.

(Dedicado a María G. Navarrete)

(fotografía hecha por mí en Aranjuez. 2005)

MÍSTICA

En mi mundo hacía tiempo, quizás alrededor de veinticinco años, que había sembrada una insensibilidad. Después de sucesivas metamorfosis, la herida abierta al frío, la libertad sin gracia, los escarceos románticos con lo verbal y lo teórico, las tentativas sin inspiración y el nacimiento de ciertas criaturas sin arte ni parte; una raíz poética, morada de la vida y de la muerte ha ido repitiéndose. Manando desde el interior, brotando cual un dios germinal orgulloso de la experiencia de tantas noches sin presencia, fundiéndose en la esencia de mis monólogos y apropiándose de los insomnios inevitables, con la habilidad de la inspiración y acaso luminosamente, una y otra vez, entrañando peligro de fraternizar con lo más íntimo, con lo solitario y radical de los latidos existenciales, va estallando mi dueño.

Una arquitectura nueva con un orden distinto, una original angustia, un tiempo hondo lleno de contemplaciones y sabores..., los sabores...

La mujer moderna, pillada en los propósitos de la perfección, permanecía dormida;  extraída su materia sensible mientras, siempre en blanco y negro, acumulaba electricidad estática en la peluquería.

Se mezclaba en el mercado con la misma fruta, siempre jovial y dispuesta, con un caminar premeditado y creador de una fuerza de la que carecía. Negando lo difícil del vivir porque había que instalarse en la madurez del saber hablar, del saber callar y del saber. Desangrada dentro de sí. Con una mirada de excepcional conciencia, premeditada en su naturaleza mutilada, enfrentada al hombre, sometida al hombre, sujetada por la realidad.

En mi mundo hacía tiempo, quizás alrededor de veinticinco años, que había sembrada una antigua humillación.

Hoy quiero hermosear esa disidencia, ese espíritu latente que me salva y maneja sus propias leyes, que se manifiesta en la identidad y unidad de mi ser.

Al fin y al cabo, tiendo a la palabra.

TARECUS 2008

Durante la Semana Santa de 2008 se produjo un fenómeno de reclamo a vivirla desde los cocteleros amigos; el Gallo (lacoctelera.com/teodoro-gallo), Iñakito (lacoctelera.com/bombones azules), Fenicia (lacoctelera.com/fenicia), La Maga (lacoctelera.com/magaterrenal) y meblas (lacoctelera.com/meblas), guiados por Tarecus (lacoctelera.com/tarecus) fuimos realizando el recorrido a modo de cuadros históricos por la Pasión de Jesús. Cada uno, de manera espontánea, se apropió de un personaje y tomó el papel para sí.

Os invito, a los que compartáis este sentir, a revisar esos post.

Un fuerte abrazo a todos.