Tiene cada persona una similitud, más bien, una asociación con nuestro mundo simbólico: cara de ardilla, de pájaro, es como un roble..., el profesor de Ciencias de la Naturaleza, por sus ojos, pertenece al mundo mitológico de los faunos. Cuando le he pedido se quitara las gafas para poder dibujarle el rostro, me ha parecido que me miraba un fauno, un semidios de los campos. De mirada verdosa, musgo de una caverna; no es que tenga los ojos verdes, es que se reflejan espacios oscuros de cielo nocturno en medio de la selva. Cuando ha dejado las gafas sobre la mesa era otro y se lo he dicho. Parecía que soñase, que se fuera de caza a épocas antígüas donde se podía jugar con las piedras a ser río.


Cuando, miope, se ha concentrado, he visto inteligencia en su mirada y se lo he dicho, -"es que estoy pensando"- , pero yo he captado un relámpago y he dibujado una luz en el iris. Hemos hablado de la proporción áurea, de la belleza de las matemáticas en la bella naturaleza, del número pí, de la armonía y de la curiosidad, de la que ha comentado Amos Oz en su discurso "La mijer de la ventana" , en los Premios Príncipes de Asturias, que es una virtud moral.



La nariz habla cuando toma las armas, delata lucha de los elementos, tormrntas y tempestades difíciles de constreñir en una cara, dice que los despañaderos están para caer por ellos, como un torrente saltando sobre sí mismo y las orejas son terrenas, de disfrute en un prado soleado, una señora que sale a cuidar sus plantas, un comer mirando al cielo.
El retrato se ha quedado inacabado.