Es el diminutivo de "Mercedín" y es su manera de decir que me quiere.

Ama las cosas pequeñas con la ternura de quien descubre en lo pequeño su dominio, el lugar al que es posible llegar sin imposición, la miniatura, lo concentrado, lo menor le deslumbra porque es adsequible.


Tomaba el sol y le dió fiebre. Era verano.


Los expertos dieron nombre a sus secuelas, posible encefalitis, dieron el porqué a la lentitud en el habla, a la falta de comunicación, a la baja motricidad y, para qué buscar motivo si ya sabíamos que mi hermano no era una persona como otras, no era como los demás.

Tiene un rostro hermoso, se diría que es guapo por el corte y la forma de sus facciones. De cráneo clásico, bien conformado y con ciertos rasgos de poder.

La mirada se deja caer sobre las cosas con unos ojos cansados, que acarician, nada incisivos, parece que contuvieran toda la sabiduría, no así las cejas que juegan a comprender, que practican el dramático viaje del análisis. No exentas de inteligencia, admiten el vagabundeo y llegan a crisparse hasta provocar un duro entrecejo cuando rozan la incertidumbre, lo confuso, su problema.

La nariz marca una sensibilidad entrañable que dialoga con la palabra menor, la compasión y lo poético, lo dicho a media voz, la palabra bien escogida y llega a la agresividad en momentos intensos, de choque entre los mundos: el suyo insuficiente y el otro displicente y soberbio. Su nariz se entrega a lo compartido, a la caricia que no es tacto, sino necesidad, al beso que no es beso formalista, sino ahondar en su silencio, al lenguaje que no es comunicación, sino destruir la amargura.

El dibujo de la boca es indefinido, tiene un movimiento blando, impreciso, donde las palabras se agotan antes de salir y desnudas aparecen casi impronunciadas. Son escuetas maneras de decir lo que le toca el alma, se asoman, se abren hacia una boca que le cuesta expresar. Y salen sin brillo, con las alas que todas las palabras tienen al nacer, aplastadas por un tiempo en que hacía sol y se quemaron.

Mi hermano tiene un hermoso rostro y su mirada serena seduce a las cosas hasta tal punto que creen estar en la mitad del cielo.